Una idea cojonuda se le ha ocurrido a esta gente, mientras nosotros hacemos ejercicio montando en bicicleta, podemos "arrastrar" a nuestra mascota por toda la ciudad.
Dicen que la idea consiste en aprovechar nuestro paseo, para darle una vuelta al perro y que haga ejercicio. A ver, que la cosa consiste en que lime sus uñas, no que los muñones le lleguen al hueso.
Hombre, ejercicio sí que hace, más o menos como los presos a trabajos forzados.
En mi opinión, pasear al perro es darle su tiempo diario, que huela los árboles y arbustos, disfrute jugando con otros perros, corretee a su antojo, marque su zona, sienta la brisa (y sus olores) en la cara...
Con esta estupenda idea, el perro tendría que hacer sus necesidades encima y a toda prisa.
Eso sí, aseguran que está a salvo de otros perros y vehículos.